El festival acogerá presentaciones de proyectos como el nuevo Festival de música electrónica de Araba -proyectado por jóvenes alaveses migrados a Berlin- Harrikada Fest, Xuxurlatuz de Cristina Bereciartua, conciertos o una visita guiada por los estudios de los artistas de Judimendi el domingo, en el Día Mundial del Arte

“Hay barrios creativos impulsados desde las instituciones. Nuestra apuesta nace desde abajo, impulsada por el movimiento vecinal, social y cultural de un barrio que está en ebullición”, explican los organizadores. Participan una treintena de colectivos.

GASTEIZ. “Más de cincuenta actividades conforman la primera edición del Sugar Kultur Fest”. Así lo ha anunciado Asier Balza, portavoz del colectivo quien ha mostrado su ilusión y su voluntad de que este nuevo marco sirva para dar un nuevo paso en convertir al barrio de Judimendi en “barrio creativo”. Según han explicado, las actividades comenzarán el domingo 15 de abril, en el Día Mundial del Arte. “Vamos a celebrar el Día Mundial del arte en la calle, con actividades, con programación, con el barrio”, han subrayado. Entre otras cosas, están previstas actividades como unaa editatona para visibilizar en Wikipedia a mujeres artistas alavesas, la kalejira con el grupo JotaFa, el concierto de Lumen y Fast mientras el grafitero Fast realiza una obra en el polvorín, la jornada de hibridación artística urbana que llevarán a cabo las artistas alavesas Beatriz Perales, Marina Suárez y Sara Berasaluce de la mano de ARTgia y en colaboración con Gauekoak y el INJUVE. Pero no sólo eso ya que el programa incorpora una apuesta por la visibilización del ecosistema cultural propio de Judimendi a través de la jornada de puertas abiertas que llevarán a cabo algunos de los artistas del barrio. “Artistas como Txaro Arrazola, ines gonzalez de zarate, Natalia Albéniz, Eduardo Alsasua o Irantzu Lekue abrirán las puertas de sus estudios para que quienes lo deseen puedan conocerlos. Para ello, han organizado una visita guiada que partirá a las 18:30 de la tarde de la Plaza Sefarad”, han explicado.

“Se trata de una nueva experiencia de innovación comunitaria en Vitoria – Gasteiz”. “Comenzaremos el 15 de abril, en el Día Mundial del Arte y concluiremos con el programa el día 22”. Durante esos siete días habrá todo tipo de actividades: desde la quedada zombie de Eoncult hasta la cita con los coros el martes 17, taller de escritura creativa, el paseo cultural activo del Centro de Mayores de Judimendi que descubrirá el lado “más desconocido del barrio a través de la experiencia de los vecinos”, el concurso de chistes en euskara organizado por AEK en Sumendi o la proyección de un documental sobre el Vasco Navarro, “sobre el trenico que ha forjado la identidad del barrio” explica el portavoz y “grafitero” Asier Balza. Durante esta semana tan especial también se desarrollará, por ejemplo, el proyecto muralístico “Ahoz aho” en la Calle Federico Baráibar. El programa lo completan actividades como el de los momotzorros, encuadernación, cocina vegetariana o circo además de diferentes degustaciones organizadas en diferentes locales del barrio”. Según explican, el programa es consecuencia del momento de ebullición en el que se encuentra inmerso el barrio “queremos canalizar hacia lo creativo todo este impulso social y para ello nos basamos en recursos propios generados por la ciudadanía a a través de cauces de participación directa que comenzamos a implantar en el Sugar Lab -marco de reciente creación donde ha nacido el proyecto- desde octubre del año pasado. Es ahí donde hemos identificado diferentes zonas en las que intervenir y el Sugar Fest va a ser un punto de inflexión, una manera de visibilizar nuestros anhelos y aunar fuerzas de cara al proceso de rehabilitación y revitalización. Sugar Fest es una herramienta para construir nuestro futuro, un planteamiento propositivo”.

Según ha explicado Asier Balza “de manera paulatina fuimos entendiendo que el barrio estaba volcado principalmente en organizar las fiestas, en sanjuanes y, de alguna manera, hemos apostado por crear un nuevo dispositivo de gestión cultural que esté a nuestro alcance para incidir en y construir el futuro que queremos”. Ha subrayado también que pretenden dotar la programación “de carácter popular que sea capaz de generar transformaciones, de lograr un mayor sentimiento de pertenencia y de impulsar las economías de proximidad. Queremos un barrio vivo. Un barrio culto y una ciudadanía crítica”. En total son más de 30 los colectivos que toman parte “desde la asociación de vecinos Judimendikoak hasta la Iglesia pasando por el espacio autogestionado Sumendi, la asociación Eoncult, el Centro Cívico. Radix, el euskaltegi, las artistas del barrio o ARTgia sorgune & aretoa. Un barrio unido para generar cambios basados en el conocimiento”.

“Se han identificado siete zonas en el barrio sobre las que se va a actuar, espacios que queremos dinamizar. Nuestra primera apuesta es crear allí diferentes polos de creación que serán efímeros pero donde se desarrollarán diferentes actividades. Polos sobre los que hay que actuar, lugares y no lugares donde podremos trabajar con las vecinas y los vecinos para mejorar nuestro día a día”, explican. Es por ello que sitúan la programación como el mugarri de un proceso mucho más amplio y profundo que se tiene que dar en Judimendi, explican.

Txispa batek sortzen du sugarra

Es por ello que el leit motiv del proyecto va unido al fuego “que marca y forja el carácter barrio”. “Es una chispa la que enciende el fuego y en Judimendi apostamos por hacerlo desde el arte y la cultura. Cada pieza es una llave. Cada vecina. Cada colectivo son un cuerda que conecta. Una chispa que ilumina un rincón inesperado. Lo mejor de todo: cada pieza forma parte de un sistema mayor cuya única misión es posibilitar nuevas conexiones y eso es lo que aspiramos a generar”.

Para explicarlo Balza ha citado la polinización cruzada. “La polinización es fundamental para que las plantas en flor produzcan cualquier tipo de semilla y de frutas. El intercambio de polen entre las flores, tiene el objetivo de la reproducción, es un proceso fundamental para el mantenimiento de la vida sobre la tierra”. La gente cultiva algunas semillas para su alimentación, como por ejemplo, las oleaginosas, nueces, leguminosas, tales como los frijoles y guisantes, y los granos básicos, como el arroz y el maíz. Otras cosechas producen frutas que se desarrollan con la semilla, por ejemplo los cítricos, el mango y el tomate. Se necesitan semillas para la producción de nuevas cosechas y para mejorar su misma calidad a partir de programas de selección de plantas. “En Judimendi vamos a sembrar nuevas semillas de cultura y arte para potenciar la conexión y el intercambio entre agentes, para trabajar desde lo social”. Explica que es imposible dividir en compartimentos absolutamente estancos, herméticos y artificiales el conocimiento humano. “Es precisamente la sinergia entre diferentes ámbitos y disciplinas lo que hace de motor del descubrimiento y de agente polinizador indispensable para la ciencia, el arte y la cultura en general” y “Judimendi cuenta un ecosistema cultural que toca poner en valor: para reforzarlo y facilitar también la regeneración que el barrio lleva tantos años esperando”.

Un nuevo dispositivo cultural que apuesta por apoyar el desarrollo de mecanismos de cooperación, la creación de sinergias, el apoyo mutuo, el intercambio y la transferencia de conocimiento. “Queremos ser un barrio creativo. Existen experiencias similares en otras ciudades como Barcelona, Viseu en Portugal, Madrid o Irun. Nosotras apostamos por crear la primera de Araba. Para ello nos dotamos primero del marco, del Sugar Lab y ahora hemos creado el Sugar Kultur Fest.